La resistencia a los antibióticos amenaza la salud humana y animal

La resistencia a los antibióticos amenaza la salud humana y animal

La resistencia a los antibióticos amenaza la salud humana y animal

La resistencia a los antibióticos representa hoy una de las mayores amenazas para la salud mundial, causando millones de muertes cada año y generando pérdidas económicas colosales. En 2019, cerca de cinco millones de muertes en el mundo estuvieron relacionadas con infecciones bacterianas resistentes, de las cuales más de un millón fueron directamente atribuibles a esta resistencia. Para 2050, este fenómeno podría costarle a la economía mundial entre 1 000 y 3 400 mil millones de dólares al año, además de aumentar considerablemente los gastos en salud.

Esta crisis no se limita a los humanos. Los animales de granja, las mascotas, la fauna silvestre y los entornos como las aguas residuales o los suelos desempeñan un papel clave en la propagación de bacterias resistentes y de genes de resistencia. Las bacterias pueden transmitirse entre especies, ya sea por contacto directo, a través de la alimentación o del medio ambiente. Por ejemplo, los efluentes de los hospitales, los excrementos animales o las aguas de escorrentía agrícola transportan genes de resistencia que contaminan las cadenas alimentarias y los recursos hídricos. Los animales de granja, a menudo tratados con antibióticos para estimular su crecimiento o prevenir enfermedades, se convierten así en reservorios importantes de bacterias resistentes. Estas pueden infectar luego a los humanos a través del consumo de carne, leche o huevos, o por contacto con animales portadores.

Los mecanismos de transmisión son complejos. Algunos genes de resistencia, como los que confieren resistencia a la colistina o a los carbapenems, se propagan rápidamente entre las bacterias gracias a elementos genéticos móviles. Estos genes pueden saltar de una especie bacteriana a otra, acelerando así la aparición de cepas multirresistentes. Las mascotas, como perros y gatos, no están exentas. Estudios demuestran que bacterias resistentes, como el Staphylococcus aureus resistente a la meticilina, pueden transmitirse entre los animales y sus dueños, creando un riesgo de contaminación bidireccional.

Los países de ingresos bajos o medianos son especialmente afectados. En estas regiones, el uso no regulado de antibióticos, tanto en medicina humana como veterinaria, agrava la situación. Los sistemas de vigilancia suelen estar fragmentados, y las infraestructuras de tratamiento de aguas residuales, insuficientes, favorecen la diseminación de genes de resistencia en el medio ambiente. Los residuos agrícolas, ricos en antibióticos y bacterias resistentes, contaminan los suelos y los cursos de agua, exponiendo a las poblaciones locales a riesgos mayores. Los animales silvestres, en contacto con entornos contaminados, también pueden convertirse en vectores de resistencia, aunque su papel exacto en la transmisión a los humanos sigue sin estar bien comprendido.

Las soluciones existen, pero su implementación sigue siendo desigual. Los avances recientes en secuenciación genómica, metagenómica e inteligencia artificial ofrecen herramientas poderosas para vigilar la resistencia a los antibióticos, detectar tempranamente las amenazas y descubrir nuevos marcadores biológicos. Sin embargo, estas tecnologías, costosas y complejas, siguen siendo en gran medida inaccesibles para los países con recursos limitados. En estos contextos, las prioridades se centran en soluciones adaptadas, como diagnósticos rápidos y asequibles, sistemas de vigilancia integrados y campañas de sensibilización para un uso responsable de los antibióticos.

Las políticas públicas desempeñan un papel crucial. Muchos países han adoptado planes de acción nacionales para combatir la resistencia a los antibióticos, pero su aplicación sigue siendo a menudo incompleta, debido a la falta de financiamiento o de coordinación entre los sectores de la salud humana, animal y ambiental. Un enfoque unificado, llamado One Health, es esencial para fortalecer la vigilancia, armonizar los métodos de detección y compartir datos entre estos diferentes ámbitos. Sin esta colaboración, los esfuerzos para contener la propagación de bacterias resistentes serán en vano.

Las innovaciones tecnológicas, como las vacunas, las terapias con bacteriófagos o los diagnósticos basados en biomarcadores, abren nuevas vías para reducir la dependencia de los antibióticos. No obstante, su despliegue a gran escala enfrenta obstáculos económicos y logísticos, especialmente en los países en desarrollo. El desafío ya no es tanto desarrollar nuevas tecnologías, sino hacerlas accesibles, asequibles y adaptadas a las realidades locales.

La resistencia a los antibióticos es un problema sistémico que requiere una respuesta coordinada. Sin una acción concertada, su expansión seguirá amenazando la salud humana, animal y ambiental, con consecuencias devastadoras para las generaciones futuras.


Sources

À propos de cette étude

DOI : https://doi.org/10.1186/s12982-026-02244-y

Titre : Deciphering antimicrobial resistance threats at the animal human interface for one health based AMR mitigation

Revue : Discover Public Health

Éditeur : Springer Science and Business Media LLC

Auteurs : S. Parthiban; K. S. Indhumathi; R. Sunil Palival; S. Gomathi; M. Parthiban; K. Porteen; B. Nishanth; S. Pushkala; S. Nithya Sree; S. Sathesh Kumar

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